La decoloración dental es uno de las situaciones que afean la sonrisa y causan incomodidad en los pacientes, pero la buena noticia es que existen tratamientos especializados para solucionarla y devolverle la apariencia saludable a los dientes.
Entre sus causas se encuentran:
- Enfermedades que están presentes al momento de nacer o a lo largo de la vida.
- Traumatismos.
- Medicinas.
- Consumo de alimentos y tabaquismo.
- Mala higiene bucal.
- Genética y edad.
Enfermedades
En algunas personas la decoloración dental puede deberse a una rara afección de nacimiento llamada dentinogénesis imperfecta, que ocasiona cambios de color que oscilan entre el gris, ámbar o el púrpura. También puede deberse a la amelogénesis.
Las enfermedades metabólicas pueden propiciar cambios tanto en el tono como en la forma de los dientes.
Traumatismos
Una caída durante la niñez, por ejemplo, puede afectar una o varias piezas dentales permanentes que estén en desarrollo. También, una hemorragia interna en un diente definitivo que ocasiona su decoloración.
Medicinas
Se ha determinado que los antibióticos como la tetraciclina consumidos durante la gestación, así como en la niñez antes de los 8 años de edad, son causantes de la decoloración dental. También pueden oscurecer la dentadura los antihistamínicos, los fármacos para controlar la hipertensión y los anti-psicóticos.
Alimentos y tabaco
El café, el vino y los refrescos de cola están dentro de la lista de bebidas y comidas que manchan los dientes. En estos casos, se trata de una decoloración intrínseca, en la que el esmalte dental se ha teñido por las sustancias colorantes de los productos. El tabaquismo, aparte de ocasionar enfermedad de las encías y en consecuencia caída de dientes, también manchas.
Mala higiene bucal
No cepillarse los dientes al menos dos veces al día o tras cada comida, como lo recomiendan los especialistas, así como no usar el hilo dental a diario pueden ocasionar caries o decoloración dental.
Genética y edad
Debido al envejecimiento la dentina va adquiriendo un tono amarillo y se va haciendo cada vez más delgada, por lo que también se vuelve más susceptible de mancharse por el tabaco o las sustancias colorantes de los alimentos.
La herencia genética es otro factor que no se puede controlar porque algunas personas tienen un esmalte más fino o un color de dientes más oscuro que otras.